Por qué deberías flipar con el cerebro de este robot

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Imagen: Timothy Busbice/YouTube

Si nadie te cuenta que hay detrás de la filmación, el vídeo resultaría la mar de soso. Una especie de robot hecho con piezas de Lego se mueve despacio hacia una pared, choca contra ella y cambia de dirección. Poco más. Pero si te cuento cómo está construido es muy posible que cambies de opinión.

El artefacto ha sido diseñado por un grupo de científicos del proyecto OpenWorm cuyo objetivo es reconstruir de manera artificial una de las formas de vida más simples y mejor conocidas por los investigadores, la del pequeño gusano nemátodo C. elegans. Como primer paso en esta tarea, los científicos han decidido utilizar la información sobre sus conexiones neuronales (el llamado conectoma) y reproducirla en ese pequeño robot que veis en las imágenes.

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El conectoma de esta criatura es relativamente simple porque solo tiene 302 neuronas, de modo que los investigadores se han limitado a reproducir ese esquema dentro del robot. En la parte frontal, las neuronas sensoras del gusano han sido reemplazadas por un pequeño sónar y las neuronas laterales de C. elegans se corresponden en el dispositivo con pequeños motores que mueven sus patas.

Muy bien, pensarás, ¿y dónde está la gracia? Lo interesante del asunto es que en este robot no hay programación ni un software que enseñe al robot cuáles son las respuestas que debe dar en su interacción con el entorno. Simplemente se ha copiado el esquema de las conexiones de una criatura viva y se ha obtenido un comportamiento emergente similar al del gusano. Cuando detecta algo, activa una reacción y se mueve en busca de otra cosa.

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La simulación no es exacta, reconocen sus autores, y se han simplificado mucho los procesos, pero es un primer paso hacia la comprensión del papel que tiene el conectoma en lo que somos. Y da para alimentar algún argumento de ciencia ficción: si copiamos el esquema de nuestra conexiones, ¿estaríamos recreando nuestro propio yo? Y aún más: ¿sería posible trasladarlo a otro soporte que no fuera nuestro cuerpo? De momento no tiene mucho soporte científico, pero es una buena excusa para pensar en lo que somos y en los que podríamos hacer en el futuro.

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