Abandonados en una isla desierta durante 15 años

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Isla de Tromelin

En la noche del 31 de julio de 1761, Jean de Lafargue, capitán de una nave francesa de la Compañía de las Indias Orientales llamado L’Utile llevaba en su bodega aproximadamente 160 esclavos comprados en Madagascar con destino a la Isla de Francia hoy conocida como Isla Mauricio. Aunque la esclavitud era legal en esa época, De Lafargue no estaba autorizado por las autoridades coloniales al comercio de esclavos.

De acuerdo con el relato detallado del sobrecargo de la nave, el L’Utile se acercó a una isla llamada entonces Île des Sables, o Sandy Island, los vientos soplaban de 15 a 20 nudos. Las cartas marítimas no tenían la ubicación precisa de la pequeña isla, y un capitán más prudente probablemente habría desacelerado y esperar a la luz del día. Pero De Lafargue tenía prisa para cobrar el dinero por los esclavos. El L’Utile golpeó con un arrecife rompiendo el casco. La mayoría de los esclavos, atrapados en las bodegas se ahogaron, aunque algunos escaparon mientras la nave se hundía. A la mañana siguiente, 123 de los 140 miembros de la tripulación francesa y entre 60 y 80 esclavos malgaches habrían sobrevivido.

De Lafargue sufría una crisis nerviosa y el primer oficial Barthélémy Castellan du Vernet se hizo con el mando, y reunió a la tripulación para rescatar alimentos, herramientas, y la madera de los restos del naufragio. Bajo el mando del primer oficial, se trabajó en un nuevo barco con los restos del naufragio. A los dos meses, una embarcación bautizada como “La Providence” surgió de los restos de L’Utile. Du Vernet, antes de zarpar prometió a los esclavos que volvería a por ellos. Los pocos que sobrevivieron esperaron un tiempo muy largo.

El islote donde estaban los esclavos, hoy llamado Isla de Tromelin, se encuentra a 300 kilómetros al este de Madagascar, y a 350 kilómetros al norte de la Isla Mauricio, tiene un tamaño de 0,8 kilómetros cuadrados de arena y matorrales. Hoy en día alberga una pista sin asfaltar, una estación meteorológica, y una reserva natural.

Tromelin
Isla de Tromelin

Du Vernet dejó registro de la historia de los náufragos malgaches y su abandono en la isla, pero su historia se habría mantenido casi completamente en el olvido si no es por Max Guérout, un ex oficial de la marina francesa. Guérout había capitaneado un buque de investigación a finales de 1970, y tras su retiro a principios de 1980 fundó el Grupo de Arqueología Naval de Investigación (conocida por sus siglas en francés, GRAN), que desde entonces ha estudiado decenas de naufragios. Escuchó la historia de Tromelin de un colega y, con el apoyo de la UNESCO, comenzaron dos años de investigación.

Guérout 

Pero volvamos con Du Vernet, después de cuatro días, “La Providence” llegó a Madagascar, y la tripulación fue trasladada a la isla de Reunión y Mauricio. De Lafargue murió en el viaje, siendo Du Vernet el que dió la cara ante Antoine-Marie Desforges-Boucher, el gobernador de Mauricio, quien estaba furioso por la violación de su prohibición de traer esclavos a su isla. Du Vernet solicitó en repetidas ocasiones un barco para volver a Tromlein, pero se le negó una y otra vez. Las noticias del abandono de los esclavos llegó a París y causó un breve revuelo, pero quedó en el olvido a raíz de la Guerra de los Siete Años (1756-1763) y la quiebra inminente de la Compañía de las Indias francesa. De acuerdo a los documentos encontrados por Guérout, du Vernet nunca se rindió.

En 1772, en respuesta a otra solicitud del primer oficial, el ministro de asuntos marinos acordó enviar una nave “La Sauterelle” que llegó a Île des Sables en 1775 y envió una pequeña embarcación que transportaba a dos hombres a la isla, que se hundió contra un arrecife. Dos barcos más siguieron a La Sauterelle, pero tampoco fueron capaces de tocar tierra. Por fin, el 29 de noviembre 1776 más de 15 años después del naufragio de L’Utile, La Dauphine, capitaneada por Jacques Marie Boudin de la Nuguy de Tromelin (del que la isla recibe su nombre actual), contactó con los esclavos. Sólo siete mujeres y un niño de ocho meses de edad, sobrevivían.

Madagascar

La mayoría de los 60 a 80 esclavos que estaban en la isla murieron en los dos primeros años. Un grupo de 18, aparentemente lograron salir la isla poco después de que fueran abandonados, pero se desconoce si llegaron a Madagascar. El testimonio de los supervivientes se ha perdido. Sólo la arqueología puede revelar su historia de abandono, supervivencia y en última instancia, la creación de una comunidad.

El piloto de la nave que rescató a los esclavos había dibujado un pequeño mapa con indicaciones sobre el lugar que habitaban en la isla. Con este mapa como referencia, Guérout y su equipo fueron capaces de localizar los ladrillos utilizados para fabricar un horno, junto con docenas de clavos, que indican que las juntas de la nave habían sido manufacturadas allí. Los arqueólogos siguieron el progreso de los náufragos desde la playa hasta el sitio donde finalmente se establecieron, en el punto más alto de la isla, a unos 25 metros sobre el nivel del mar. El equipo también encontró seis cuencos de cobre, que habían sido rescatado de los restos del naufragio, y martilleados en nuevas formas. Habían sido reparados hasta ocho veces en el transcurso de 15 años.

Se encontró la cocina en un edificio de forma ovalada, con muros de un metro de espesor, con una pila de seis o más recipientes de cobre, cubiertos con una concha de caracol, y un depósito de 15 cucharas hábilmente manufacturadas. En total, se encontraron 45 objetos domésticos. Entre ellos grandes cuencos de plomo para guardar agua, lo que significa que el envenenamiento por plomo pudo haber sido un problema para los sobrevivientes.

Se encontraron 18.000 huesos de aves que ha revelado mucho sobre la dieta de los náufragos. La mayoría de los huesos provienen de gaviotas. Estas aves marinas anidan una vez al año en la isla en gran número. Los náufragos también comían huevos de aves y algunos peces, aunque la pesca en la isla era difícil. También comían carne de tortuga, a pesar de que matar y comer tortugas es un tabú para algunas comunidades malgaches.

El hallazgo de unas pequeñas piezas de joyería, un anillo de cobre, un par de pulseras, y una moneda portuguesa del siglo XVIII que podía servir como pendiente, junto con un peine sugieren que en algún momento de su estancia, los náufragos llegaron a la conclusión de que no habría rescate y que habría que establecer una vida en comunidad en la isla.

Lo que todavía es un misterio es la ubicación de las tumbas de aquellos que murieron en la isla. En 2008, se encontraron dos conjuntos de restos humanos, que claramente habían sido cavados y redepositados, probablemente en la década de 1950. Una explicación radica en la leyenda de Olivier Levasseur, un pirata conocido como “El Buitre”, de quien se dice haber dejado un mapa con un tesoro que se escondía en la isla cuando fue ahorcado en 1730. Tal vez, siglos más tarde, los trabajadores que construyeron la estación meteorológica que hay en la actualidad en la isla, intentaron buscar el tesoro cavando y desenterrando los restos humanos.

Levasseur

La construcción y disposición de las estructuras donde habitaban los náufragos dicen mucho acerca de la vida en la isla. En esa época, la gente en Madagascar vivía en pequeñas chozas de madera, barro y paja, con cada grupo familiar en su propia parcela a cierta distancia de los vecinos. Tales materiales no estaban disponibles en Tromelin, por lo que la gente de allí tuvieron que conformarse con lo que estaba a la mano. Los edificios se componen de piedra arenisca de playa colocadas en el suelo verticalmente, coronado por bloques de coral. Este estilo de construcción. Los naúfragos optaron por vivir en lo que en sus mentes eran sus tumbas.Además, los edificios, estaban agrupados a diferencia de lo que era normal en su tierra originaria. Estas estructuras representan la adaptación a la falta de espacio y a la necesidad de protección de los ciclones.

En cuanto a nuestras siete sobrevivientes y al niño fueron trasladados a Mauricio. En 15 años las ideas sobre la esclavitud habían cambiado. En 1761, el gobernador Desforges-Boucher se había negado a enviar ayuda. Quince años después las mujeres fueron liberadas a su llegada. El nuevo Gobernador de Mauricio y Reunión, Jacques Maillart-Dumesle, tomó al niño a su madre y a su abuela y los llevó a su casa. Él bautizó al niño como Moisés Jacques a su madre como Eva, y a la abuela la llamó Dauphine. Los otros sobrevivientes también se establecieron en la Isla Mauricio, pero nada más se sabe acerca de sus vidas.

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